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Brenda Mato -

Modelo de talles grandes

destacada Brenda Mato
"Con el modelaje yo estoy representando un grupo que, históricamente, es silenciado o escondido."

Brenda Mato es modelo de talles grandes, actriz, creadora de contenidos y activista por la diversidad corporal. Su recorrido profesional se construyó a partir de una formación artística sostenida desde niña, desde muy pequeña estudia danza (clásica, jazz, salsa y árabe). Durante su adolescencia comenzó a estudiar comedia musical, incorporando formación en canto y actuación, y actualmente continúa vinculada a la danza, una práctica que reconoce como fundamental para desarrollar un profundo conocimiento y manejo corporal.

El modelaje llegó de manera casi inesperada y estrechamente vinculado con su formación como actriz. En 2013, una amiga que tenía una marca de ropa a medida le propuso hacer unas fotografías para mostrar otras corporalidades. La experiencia despertó una nueva faceta profesional: las imágenes comenzaron a circular en redes y, a partir de allí, surgieron nuevos contactos y trabajos.

Desde 2015 se desempeña profesionalmente como modelo de talles grandes y se convirtió en una de las referentes de la diversidad corporal en la moda argentina. Entre 2016 y 2019 fue parte de la experiencia de Plus Model Argentina, una agencia creada junto a otras mujeres con el objetivo de ampliar la representación de cuerpos que históricamente habían quedado fuera de la industria.

Su trayectoria también incluye una intensa actividad como creadora de contenidos. Desde sus redes sociales no solo trabaja con marcas y exhibe propuestas de moda: utiliza ese espacio para comunicar, cuestionar los estereotipos de belleza y visibilizar la diversidad corporal. Ha trabajado con distintas marcas, especialmente emprendimientos y empresas que incorporan talles grandes, y sostiene una mirada muy selectiva sobre las propuestas comerciales que acepta, buscando que su trabajo sea coherente con sus valores.

En paralelo, desarrolló una sólida trayectoria como activista. En 2015 fue convocada por AnyBody Argentina para participar de una campaña internacional sobre diversidad corporal y, a partir de entonces, comenzó a involucrarse cada vez más en la discusión pública sobre gordofobia, representación, discriminación y derechos. También fue una de las impulsoras de la Ley de Talles Nacional y participó de espacios de discusión y exposición pública vinculados con esta problemática.

Además, Brenda estudia Sociología en la Universidad de Buenos Aires, una elección que dialoga con su interés por comprender las estructuras sociales que producen y reproducen los mandatos sobre los cuerpos, la belleza y la discriminación.

Desde marzo de 2024 sumó una nueva etapa a su carrera: integra el elenco de Sex, una obra en la que combina actuación, expresión corporal y una mirada crítica sobre el deseo y las representaciones de los cuerpos. 

Modelo, actriz, creadora de contenidos, estudiante y activista: para Brenda, estas facetas no compiten entre sí, sino que forman parte de una misma identidad profesional. En todas ellas aparece el cuerpo como herramienta de expresión, pero también como territorio de discusión sobre los modelos de belleza, el derecho a la representación y la posibilidad de ocupar espacios que durante mucho tiempo estuvieron reservados para unas pocas corporalidades.

¿Es necesario aclarar que sos modelo de talles grandes? 

Para mí es importante aclararlo porque hay una realidad, hoy cuando se habla de modelos, en general, no se piensa en cuerpo como los míos, cuando te dicen la palabra modelo uno piensa en la mujer delgada y alta, con determinadas características físicas. Por eso es importante mencionarlo porque nos visibiliza, y  visibiliza que hay otras corporalidades formando parte de este mundo. 

¿Cómo es tu presente laboral?

Actualmente, de modelo estoy trabajando bastante poco, bajó lamentablemente, teniendo en cuenta el contexto actual de la industria textil, pero ya es mi tercer año como actriz, retomando un poco mis inicios, y como creadora de contenidos en redes sociales. El modelaje a mí llegó un poco del lado de la actuación. 

En un momento de tu carrera creaste una agencia de modelos de talles XL. ¿Cómo fue la experiencia?

Tuvimos una agencia en su momento que se llamaba Plus Model (del 2016 al 2019), fue la primera y la única, en realidad la tuvimos que crear nosotras pero no duró mucho porque de alguna forma estuvo adelantada a su tiempo.  

¿Qué pide la industria a las modelos de talles grandes?

A los modelos de talles grandes se les exigen un montón de cosas que no son naturales en un cuerpo, se pide que seas excepcionalmente lindas de cara, no tener papada. En la moda convencional tenés un montón de gente que no es hegemónica, esos rostros exóticos en los talles grandes no existen. Con la Agencia nos pasaba mucho que terminábamos contratando a chicas que eran anchas pero no gordas, no era la diversidad corporal real, siempre terminamos contratando a las que eran más hegemónicas. Y nosotras queríamos romper eso pero realmente era como hablar con una pared. Nosotras teníamos un montón de perfiles y pibas que laburaban de eso y son buenisimas haciendo lo que hacen y simplemente no son hegemónicas o no tienen las bellezas convencionales que se espera de una modelo, y realmente fue muy difícil. Hoy la mayoría labura de forma independiente, te diría el 95 por ciento.

¿Dónde estás trabajando como actriz? 

En la obra Sex desde marzo de 2024, es una experiencia increíble. Es una obra que va cambiando todo el tiempo y que ya es un éxito. Fue muy loco como llegué, pero era una oportunidad que tenía que ser para mí. Lo que tiene que ser para vos te encuentra, porque la primera vez que me llamaron para Sex fue en el 2019, y yo no podía, tenía un viaje ya pautado y no llegaba. Y en el  2024 me volvieron a llamar  y con un montón de vergüenza fui, fue una audición cerrada, estaba yo y estaba otro chico más, me acuerdo que cuando me mandaron el texto, que tenía un poco que ver con diversidad corporal, era como muy brusco, algo que decía que a mí no me gustaba sobre los cuerpos. Y yo dije: “no quiero decir esto, la verdad. Me incomodaría decir esto porque yo laburo esto y me parece que es un error” y lo cambié para la audición, y me dije: si me toman con ese cambio buenisimo y sino no era para mi.  Y fui lo dije y me dijeron nos re gustó el cambio que hiciste.  Un viernes fue la audición. El sábado me escribieron que ya había quedado.  Ahora en la obra tengo un desnudo, un topless, es una obra que tiene 30 personas en escena, y que realmente es gente muy talentosa.

Modelo, actriz, creadora de contenidos, ¿siempre con un mensaje a favor de la diversidad de los cuerpos?

Totalmente para mí todas esas personas conviven, no son excluyentes de las otras. No es que la actriz no está ligada a la modelo y no está ligada a la activista y no está ligada a la persona. En todas esas facetas hay algo de valores y de ideas que coinciden y que se complementan en sí mismas. Yo en mis redes, no laburo con cualquier marca. Yo laburé mucho por el tema de Ley de talles, porque dentro del activismo,  trato de defender a la industria argentina, y me pasa ahora que me están llegando un montón de propuestas de Shein, de Temu, y, obviamente, que duele rechazarlas, es trabajo y no está sobrando en este momento, pero sin embargo, es tener ese criterio de poder trabajar con las marcas que realmente considero que van con mis valores. Trato de laburar con marcas que realmente tengan diversidad de talles, para mi es primordial, no es crear por crear, sino que todo esté conectado, por ejemplo en Sex, yo hago activismo “stand up”, lo que muestro arriba del escenario tienen que ver con cuestionar el deseo. Con el modelaje yo estoy representando un grupo que, históricamente, es silenciado o escondido. Entonces, para mí el hecho de modelar la marca, y que esa gente, porque me vio ese vestido a mí, diga ese vestido a mi me va a quedar,  está ligado a esos valores y a esas ideas que  conviven en mis actividades. 

¿Cómo iniciaste tu activismo sobre la diversidad corporal?

Surge un poco como una respuesta en mi propia historia,  yo soy una persona que, toda su vida he sido gorda. Toda mi vida he sido una persona gorda para el afuera, entonces para mí el activismo surge como una manera de cuestionar muchas cosas que yo sentía que solo me pasaban a mi y empezar a darme cuenta que no eran solo mías, ni tenían que ver con quién yo era, sino que había algo mucho más grande que estaba pasando, porque no podía ser que yo me encontrara con personas que no conocía, que lo único que teníamos en común era un cuerpo y teníamos historias prácticamente similares. 

¿Cuál fue el primer lugar de militancia del tema?  

Oficialmente como activista, arranqué en 2015, en AnyBody Argentina. Estaban buscando una vocera para una campaña con respecto a Facebook.  Lo que había pasado en ese momento, que Facebook (ahora Meta) había habilitado para usar en los estados frases como “me siento feliz”, “me siento triste” y entre ellas “me siento gorda o gordo”. Esa ONG trabajaba todo el tema de la diversidad corporal y estaba buscando una persona joven que pudiera contar en primera persona para levantar una petición o juntada de firma, fuimos nueve mujeres de ocho países contando nuestras propias historias, explicando porque ser gordo no es un sentimiento. Me eligieron para contar mi historia y mi vida cambió 180 grados de ser una persona totalmente anónima a que me llamaran de todos lados.

¿Qué crees que falta en la industria de la moda para que esté realmente abierta y predispuesta a la diversidad de cuerpos?

Lo primero que falta para poder tener realmente la discusión que hay que tener es sinceridad, hacerse cargo de por qué no incluyen a todas los cuerpos. Porque cada vez que planteas esta cuestión te tiran un montón de excusas tontas.  Yo siento que para poder tener esta charla de verdad hay que admitir que no lo hacen porque tienen un odio o un desagrado, a determinadas corporalidades, o que muchos diseñadores consideran que solamente hay determinadas corporalidades que merecen tener sus diseños y hay corporalidades que no.

¿Qué pasó con la ley de talles?  

La ley se promulgó en 2019, luego tardó un año y medio en ser reglamentada, luego vino el trabajo del INTI: el antrométrico se terminó el mismo año que hubo elecciones antes de este gobierno, pero se demoraron un montón también los resultados. A partir de ahí, tenían que llamar al Consejo Consultivo, que es el que va con los datos del INTI para armar la tabla con los cambios, ese Consejo Consultivo solo llegó a reunirse 2 veces antes del cambio de gestión y la gestión actual no volvió a convocar nunca más, desarmó el INTI, así que esos datos están ahí a la deriva.  Esta es una Ley que es escalonada, y la burocracia estatal siempre estira todo mucho más de lo que nos gustaría, y con la pandemia en el medio y un montón de cosas más, no se llegó a implementar como corresponde. Y, tristemente, estamos sin información, probablemente, si incluso, existe otra gestión un poco más amorosa, dudo mucho que esos datos que están ahí se puedan reutilizar, porque es como un censo. 

¿Qué políticas crees que faltan para fomentar la diversidad corporal? 

La implementación completa de la ESI, que es la Educación Sexual Integral, dentro de ella se habla muchísimo de la diversidad corporal, hay  personas de un montón de corporalidades. Y después, obviamente, regulaciones que tengan que ver con el tema de la publicidad, con todo lo que tiene que ver con el uso de la inteligencia artificial y ese tipo de cuestiones que no hay que demonizarlas, porque pueden ser herramientas fantásticas. Pero la IA invita, sobre todo a adolescentes,a consumir imágenes de personas que no existen. Los estándares de bellezas hoy son generados por la IA por eso me parece importante buscar una regulación para también tener conciencia de lo que estamos viendo y a lo que estamos queriendo aspirar sabiendo que es imposible. 

¿Cómo manejas la exposición en redes sociales donde todo el mundo opina, y a veces violentamente?

Ya estoy acostumbrada, por momentos es cansador y por momentos me da igual, pero es muy loco eso de que cualquier cosa de la que estás hablando por ser una persona gorda, se opina sobre tu corporalidad, es terrible. Por suerte tengo esa capacidad - y también por eso me expongo -, de saber que valgo mucho más allá de lo que pueda llegar a decir gente que no me conoce y que no le debo explicaciones a esas personas. Trato de también entender un poco el contexto, hay gente que, honestamente tiene dudas, que le interesa saber y que quiere preguntar o te quiere decir algo de corazón, te das cuenta, hay gente que quiere tener una charla e intercambio de opiniones y hay gente que simplemente  quiere odiar.  Ahí, yo también aprendí a ver a qué le dedico mi energía. Disfruto mucho el debate, me parece que es absolutamente necesario, tristemente lo hemos perdido en el último tiempo, hoy hay polarización de los discursos, y me parece que hay algo muy hermoso que tenemos los seres humanos, que es la posibilidad del consenso y del aprender del otro. A mí me encanta escuchar y leer a gente que no necesariamente opina como yo, pero que también esté dispuesta a escuchar y aprender de gente como yo.  Pero gente que solo quiere tirar odio y no tiene idea de construir,  ahí no tengo ganas de perder el tiempo, por suerte, he tenido la posibilidad de generar un montón de espacios que no estaban hechos y trato de poner mi energía ahí: en lo que realmente puede cambiar y sumar para hacer el bien a la vida de las personas.

¿Qué mensaje le darías a una persona, que se inicia en su profesión y que su cuerpo no encaja en los estándares de belleza?

Que confíen en lo que son, en lo que hacen, en lo que piensan, en lo que sienten. Que está bien como sos, que no tienen que cambiar nada de lo que son para poder encajar. Para mí hay una idea que me cambió y que me hizo llegar muy lejos, tiene que ver con que yo mucho tiempo traté de ingresar a determinados espacios y con el tiempo me di cuenta que en realidad a los lugares donde no pertenezco no voy a pertenecer nunca, no importa cuánto cambie y cuándo insista, y que si no hay un lugar para vos, tenés que crearlo.